Perrito triste
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Depresión en perros

Escrito por Pilar Garrido

A pesar y al contrario de lo que muchas personas piensan, la depresión en perros es muy común y muchísimas veces los dueños no saben detectarla o no le dan la importancia que tiene. Para resolver un problema en un animal, lo principal es saber comprender su origen y no humanizar dicho problema, sino tratar de comprenderlo tal y como lo hace el animal. Aún así, debemos recordar que como humanos, aún somos parte de la naturaleza y somos igualmente animales, comprendiendo esto y la teoría de la evolución de “Charles Darwin” http://es.wikipedia.org/wiki/Evoluci%C3%B3n_biol%C3%B3gica,  pues no es de extrañar que estos mismos sentimientos afecten también a otros animales, todo y que lo comprenda de forma distinta a la nuestra, simplemente ellos los sienten, no lo racionalizan.

Darwin aseguraba que “las distintas emociones y facultades  de las que el ser humano se cree único dueño, se encuentran de modo naciente y a veces bien desarrolladas en los animales inferiores”. 

Un loro puede enloquecer en cautividad si no recibe los estímulos adecuados, un delfín muere de pena en cautividad por no poder realizar migraciones, y un perro se deprime si se le aísla entre otras muchas más razones.

No es algo difícil de comprender, ni tampoco debe de sorprendernos, el ser humano también sufre depresiones por diversas causas.

La diferencia está en la forma de tratarlo para su superación, para un animal puede resultar muchas veces más sencillo superarlo ya que viven en el presente y no el el pasado, según el conductista canino, César Millán, “los perros viven el momento”.

Según mi amiga Bióloga Marina Cristina Moreno, afirma que ” es muy importante mantener activos a los delfines en cautividad para evitar enfermedades debidas a la depresión, sin abusar de este tipo de ejercicios, pues en su ambiente natural realizan largas migraciones y el no poder realizarlas les puede hacer enfermar. Así como unas instalaciones inadecuadas, sin estímulos para ellos pueden ser lo equivalente a una cárcel en mal estado para un ser ser humano, el cual también enloquece…por lo que necesitan un ambiente lo más similar posible al que tendrían en la naturaleza, con el mínimo estrés y con el máximo de distracciones posibles”. Desde mi punto de vista, como persona que medio creció en el campo rodeada de animales, como adiestradora canina, así como peluquera canina, esto también es lo mismo si lo aplicamos a los perros, a su conducta social en la naturaleza comparada con el lobo, y a su adaptación durante siglos de selección para las actividades y trabajos que el ser humanos necesitaba de ellos al seleccionarlos y “crear” la sub-especie “perro”…como el gran Feliz Rodríguez de la Fuente decía ” Todas las virtudes del perro, la fidelidad, la nobleza, la alegría, el altruismo, la inteligencia, la sensibilidad, están acrecentadas y acrisoladas en sus tatarabuelos los lobos”, así que no esperes tener un perro feliz si no tiene una jerarquía igual a la naturaleza de los lobos, no pasea “migrando en manada” como un lobo y no tiene una vida social en casa como lo haría en una manada de cánidos…pues los genes son los mismo, sólo que han evolucionado para los fines humanos al seleccionar a los lobos más mansos…un perro no puede ser feliz si se le trata como a un bebé, pero tampoco puede serlo si se le aísla de la familia y se le trata como si no fuese un miembro de ella, o se le castiga injustamente o de forma totalmente inadecuada a como él la pueda comprender, pero esto ya es otro tema, todo y que también va relacionado con la depresión, ya que muchos perros la padecen por esta razón.

Según David Nieto Macean, experto en lobos y perros, comenta en su libro “etología del lobo y del perro que “para comprender la naturaleza del perro, debes comprender a sus antepasados los lobos”. No es tan sencillo valorar como funciona la inteligencia o los sentimientos en otra especie ya que está adaptados a su medio de vida y a su ambiente y necesidades para sobrevivir, es imposible medirlo y el “Ego Humano” lo hace aún más difícil, los científicos simplemente no se ponen de acuerdo y recientes estudios demuestran que muchas de las teorías que creían ser correctas tras nuevos experimentos y avances han caído por tierra, por no estar los animales en estudio en su ambiente natural o por haber humanizado su interpretación, la revista www.ciencia.es así lo comenta: “La inteligencia de los animales ha sido objeto de estudio por biólogos, psicólogos y neurólogos por muchos años.

Recientes estudios revelan que hay que examinar en detalle el funcionamiento del cerebro para entender la diferencia esencial entre la inteligencia animal y la humana.”

Según Nacho Sierra, experto en conducta animal desde hace 30 años, en su libro “Técnicas de Modificación de conducta canina”, se define  la depresión en el perro como “una simple alteración de los niveles bioquímicos, que tiene como consecuencia un estado emocional de decaimiento, tristeza, apatía y disminución de la actividad locomotora.”, desglosando sus causas a factores externos (exógena) o internos (endógena). Por lo que los animales pueden estar deprimidos por la muerte de un animal cercano a ellos a quien tenían cariño, por la muerte del amo, por separación del dueño, por maltrato físico, por aislamiento continuo (ya que son animales sociales), o por causas internas como podrían ser la ausencia de vitaminas, desnutrición prolongada, o alguna enfermedad grave…ninguno de estos temas e ajeno a las personas que rescatan perros abandonados. Por todo esto, comprendo que si se les modifica la causa o el ambiente del que proviene la depresión, o se les ofrecen nuevos estímulos, la mente puede cambiar rápidamente de estado de ánimo o al menos ir cambiando poco a poco ofreciendo cada vez más actividades o estímulos que den sentido a la vida presente del animal, como pueden ser los paseos más frecuentes y largos, el cambio de rutas en los paseos, el ofrecer nuevas actividades al perros o juegos mentales, el estimularle enseñándole nuevos trucos, el llevarle a hacer agility, el cambiarle el pienso y el ofrecer cualquier actividad entretenida al animal cada vez que se le vea entrar en ese estado de ánimo, el dar cariño en el momento adecuado como premio cada vez que el animal hace algo bien como recompensa, el no gritarle a un animal al que siempre se le ha gritado o golpeado, el ofrecer liderazgo y seguridad a un animal que jamás lo tuvo y que esta deprimido por ello, el mejorar el ambiente en general dónde vive el animal ofreciéndole una zona adecuada dentro del ambiente familiar sin aislarle, puesto que la mejora del ambiente influye en los estados de ánimos.

Nuevos olores, música ambiental, masajes, liderazgo, largos paseos, horarios estructurados, cambios de rutinas, seguridad, confianza en el dueño, nuevas actividades y un buen pienso con complementos o vitaminas adecuadas recetadas por un veterinario ayudarán a resolver el problema. Incluso a veces, un simple corte de pelo que haga que la gente preste más atención al perro por verse más bonito, puede hacer que el perro sienta esta energía positiva hacia él y ayudarle a superarlo.

Escrito por Pilar Garrido.

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